martes, 20 de febrero de 2018

JUEGO


La conclusión a la que llega uno cuando reflexiona sobre la atormentada historia humana es que todo es un juego, trágico la mayor parte de las veces, pero juego. O postureo.

No vale que se sepa de manera palpable que determinadas ideas están ya sobrepasadas por la historia, siempre hay quien las defiende y siempre hay quien las apoya. ¿Y cómo las defienden? Atacando la parte negativa de las ideas buenas y resaltando los aspectos positivos de las malas como medio para justificar el juego. Juego, por cierto, del que viven. Y así vemos como el separatismo, que es malo de raíz, lo defienden y apoyan millones de personas por el mero hecho de haber nacido en un determinado territorio y tener una lengua propia que no es propia, sino que forma parte de la cultura humana. Que es de todos.

Esta defensa de "lo propio" frente a lo que se considera "ajeno", ha generado conflictos que se han llevado por delante millones de vidas humanas. Y aún persiste, aún hay quien defiende este tipo de ideas. Está claro que es porque viven de ellas, no porque sean buenas para la humanidad, no son buenas ni para quienes las apoyan. Está bien defender lo propio, pero no como argumento de separación o exclusión, sino como medio de mantener una forma de ser y de estar en la vida.

Cabe decir lo mismo del marxismo y el liberalismo. Si se sabe sin lugar a dudas que el marxismo es una idea buena hasta cierto punto, y a partir de ahí equivocada, solo se entiende que se siga defendiendo bajo otros nombres frente al liberalismo como forma de segur participando en un juego político que da de comer. El liberalismo es el que ha dado a la humanidad mayores cotas de libertad y bienestar social al hombre; en cambio el marxismo en sus diferentes facetas se ha convertido en una pesadilla para el hombre allí donde se ha implantado. Entonces ¿por qué se sigue defendiendo? Porque alguien se beneficia con ello.

Así que no hay duda, la lucha política es una puñetera farsa de la que viven quienes saben las reglas del juego. Que sería cómico si no fuera porque de ese juego depende la vida de millones de personas.

Quien no tenga clara esta realidad entrará en el juego de quienes se aprovechan de su inocencia para seguir medrando a su costa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario