miércoles, 1 de marzo de 2017

EL MISTERIO DE LA PUERTA ENCANTADA



   
 

   No puede decirse que la puerta sea un invento comparable al de la aguja, que permitió a nuestra especie sobrevivir durante las glaciaciones y luego convertir la costura en arte, sin embargo, ha contribuido a civilizar la especie, pues permitió guardar bajo llave los misterios de las distintas culturas y sus tesoros, poner a buen recaudo a los delincuentes, guardar la intimidad de hombres y mujeres,  guarecer del frío y evitar las corrientes, proteger la propiedad privada…,  pero lo que no consiguió nunca la puerta fue cumplir un sueño, como la aguja lo hizo con la moda. Aunque no faltó quien lo intentara.

   Cuentan que se llamaba Sandalio Botín Descalzo, de origen incierto, soltero, muy natural con ese nombre, y de entre sus aficiones más sobresalientes se cuenta su inclinación por coleccionar puertas.  Las coleccionaba de todas clases, abatibles, ascendentes,  descendentes, basculantes, corredizas, egipcias, giratorias, de guillotina, de maroma, plegadizas, batientes, automáticas…, eso sin contar con las más habituales como las acorazadas, blindadas, de interior, macizas, huecas, metálicas, de madera, chapadas… Era una auténtica obsesión lo que tenía Sandalio con las puertas, pero aquella que buscaba con más pasión y ahínco no la encontraba por ningún lado, aquella que, al traspasarla,  llevara a otra dimensión, como en el Ministerio del Tiempo,  del que era un fan incondicional. Era su sueño. Y decidió fabricarla él.

    Tras mucho cavilar concluyó que la clave para conseguirlo era encontrar el material adecuado, un material que interactuara a nivel cuántico con la radiación del cuerpo humano y, como resultado, obrara el milagro científico de abrir un pasillo a otra dimensión que permitiera acceder al Paraíso, de cuya existencia no dudaba, solo que el hombre no podía verlo por haber desobedecido al Señor.

   Construyó la puerta, la instaló  en su huerto, la conectó a la red eléctrica, la traspaso, aquello dio un fogonazo que dejó a oscuras al pueblo y desapareció. Y con él la puerta. Los amigos, desconcertados,  denunciaron su desaparición a la Policía, pero no los creyeron, les dijeron que no había nadie en sus archivos que se llamara Sandalio Botín Descalzo.  Un misterio.
 





sábado, 24 de septiembre de 2016

YO MISMAMENTE (VIII)


  


 Reanudo hoy mis experiencias en vuestro planeta, suspendidas debido a causas que obedecen a mi estado de ánimo, bastante bajo por las cosas que están ocurriendo en vuestro mundo, y también porque no encuentro la fórmula para convenceros de que la vida no es producto de la casualidad, eso ya lo sabemos en nuestro planeta, pero no puedo deciros  cómo lo hemos sabido, pues es algo que tenéis que descubrir vosotros: no pretenderéis que os saquemos las castañas del fuego. En esto estáis solos. Así que sigo: 



   En mi planeta, el poderoso debe dejar de soñar en todas esas tonterías que pretenden la igualdad de todos y hacer felices a todos, pues hace tiempo que descubrimos que eso es una mentira y  distraen de lo principal, que es  dedicarse exclusivamente a gestionar los intereses públicos con tino, honestidad, economía y eficacia, sin privilegios y sin favoritismos, sin entrometerse en la intimidad del individuo, teniendo en cuenta el interés de la colectividad. Esto es lo que proporciona felicidad al ciudadano. Si quien gobierna no sabe hacer eso tiene que  irse a su casa  a hacer felices  a su mujer y a sus  hijos.  Aquí en la tierra, y esto es una de las muchas paradojas de vuestro planeta, en todos vuestros textos legales fundamentales habláis de igualdad, pero nadie cree en ella, es más, nadie quiere ser igual a nadie. Ni siquiera habéis conseguido la igualdad formal,  la igualdad de derechos y la igualdad ante la ley. Con razón decís que se coge antes a un mentiroso que a un cojo, pero como todos mentís jugáis al ratón y al gato.  Habéis llegado a tal confusión en lo que se refiere a vuestros valores que defendéis a la vez lo que los define y su contrario. Un ejemplo: defendéis el derecho a la vida como algo fundamental y sin embargo aprobáis legalmente el derecho a abortar. Y en otras partes de vuestro mundo hacéis todo lo contrario: prohibís  el aborto pero si alguna mujer se ve obligada a hacerlo y la descubren, la ejecutan. En ambos casos el desprecio a la vida es ostentoso,  sin embargo lo justificáis. No sólo eso, sino que no falta quien trata de conciliar ambos modos de comportamiento. Lo que me extraña es que no esteis todos locos. ¿O tal vez lo estáis ya?

   ¿Qué pinto yo en este planeta perdido? Me pregunto desconcertado. No podía culpar de ningún modo a quienes me trajeron aquí, pues aunque no me lo dijeron seguro que lo hicieron con algún fin. Este fin es el que yo tengo que descubrir, el cual tiene que estar relacionado forzosamente con mi mundo, si no ¿a qué obedece que me hayan traído aquí sin darme una sola explicación? Ni siquiera un consejo, así que manda huevos como vosotros decís, que tenga que descubrir por mí mismo cual es mi misión en un planeta en el que todos mienten. 

   Anotaré de todas formas como posible fin averiguar si estáis locos, si tanta mentira os ha nublado el juicio y sois un peligro para la galaxia. Algo que no sería extraño, pues andáis persiguiendo el bien sin saber distinguirlo del mal, no otra cosa cabe colegir del hecho de que lleguéis a sacrificar la vida, el bien supremo, por otros bienes más discutibles que podrían conseguirse sin atentar contra ella.  La irresponsabilidad os define muy bien.

   A medida que os voy conociendo se me ponen los pelos de punta.  Vosotros dale que dale con los valores, los derechos humanos, el respeto al diferente, la tolerancia entre culturas, la intolerancia al racismo, leyes y medidas de todo tipo contra la violencia doméstica, libertad, igualdad, justicia, derechos fundamentales…, pero  engañáis sin pudor, para que os salga bien una cosa tenéis que ocultar cuáles son vuestras verdaderas intenciones para que, tal vez vuestro menor amigo, no os las malogre. Es pura paranoia. Claro, no puede ser de otra forma, pues si la persona en la que más confiáis, en la que habéis depositado toda vuestra confianza, por la que pondríais la mano en el fuego os ha estado engañando todo el tiempo. Si esa persona es vuestro referente moral,  la que ha guiado vuestra conducta en vuestro mundo y, por tanto,  seguido sus enseñanzas, cuando descubráis que es un impostor todo vuestyro sistema de creencias se viene abajo. A partir de ese momento ya no podréis ser los mismos, se quebrará algo en vosotros y lloraréis amargamente como niños que acaban de saber que los Reyes Magos son mentira.  Entonces, lo que antes era seguro se torna movedizo, lo que era firme, basculante, lo que era sólido, líquido, no hay donde aferrarse sin la duda de que antes o después el agarradero se romperá. ¿En qué creer? ¿En quién creer, pues? Al niño acaba por fallarle su padre, al adolescente su madre, al joven sus amigos, al adulto su cónyuge, al viejo sus hijos, al hermano sus hermanos, al ciudadano su líder político... ¿Qué queda? La ideología, la religión, y más allá de ellas la soledad, pues ambas son  ideas concebidas por hombres que, como todas las ideas de los hombres, resultan ser mentiras.

   Lo curioso, lo verdaderamente sorprendente, es que a pesar de todo la vida sigue, os reponéis de vuestros terribles traumas, hacéis de tripas corazón y seguís creyendo, seguís soñando, seguís esperando. Como si hecho el descubrimiento de que todo es mentira, convencidos de esa “verdad”, renaciera en vosotros la necesidad de creer que todavía es posible vencerla. A la mentira. Pero esto es demasiado bonito para que sea cierto, sabéis que no es posible derrotar a la mentira porque formáis parte de ella, sois parte del problema por lo tanto no podéis ser la solución. Lo que verdaderamente os mueve es la reacción que provoca en vosotros haber sido engañados, os decís que nunca más lo seréis, y esta es la fuerza que os mantiene, saber que habéis abierto los ojos y que ya nadie podrá engañaros, al contrario, seréis vosotros quien engañéis.  Es como si al haber sido víctimas de la falsedad hubierais renacido de vuestras cenizas cual Ave Fénix, pero la causa, el origen de vuestro renacer es la mentira, saber eso os hace más libres, pero no podéis escapar a ella, va con vosotros como algo inherente a vuestra persona.  Y el mal se irá extendiendo cada vez más porque ya nadie cree en nadie. 

   Siendo esto cierto también lo es que, perdida la inocencia, os formuláis preguntas y buscáis respuestas, y esto, la búsqueda de respuestas es lo que caracteriza a los creadores. Es decir vuestra creatividad tiene como motor a la mentira que os impele a buscar la verdad, y no os desespera saber que malamente se puede encontrar la verdad partiendo de una mentira. Así sois vosotros, contradictorios y patéticos, necesitáis creer en algo para poder vivir a pesar de que sabéis que todo es mentira. Luego lo que se deduce es que no tenéis alternativa, o creéis, o soñáis, o creáis, o la muerte. Creer, o soñar, o crear, sin esto no sois nada, os sentís vacíos. Es vuestra forma de resistir. 


lunes, 22 de agosto de 2016

YO MISMAMENTE (VII)





   La parte de vuestro mundo más avanzado, en el que predominan las libertades formales y el imperio de la ley, tampoco escapa a este pronóstico. Si antes el poder se adquiría por la gracia de Dios, una mentira, en la democracia se adquiere  por votación, "a través de la voluntad libremente expresada de los ciudadanos", otra mentira, pues los ciudadanos  están, unos determinados, otros manipulados, y otros votarán a quien sepa mentir mejor, todos saben que os valéis de  vuestras técnicas de manipulación para que os voten, y luego, cuando llegáis al poder, aplicáis una política sectaria que favorece vuestros intereses ideológicos, no el interés general.   

    Una palabra que empleáis mucho es la de seguridad. ¡Seguridad! vuestros ciudadanos tienden a darle el poder quien les garantice una  mayor seguridad, pues  de alguna manera la ciudadanía intuye que todo es mentira y que lo que realmente importa es que puedan dormir tranquilos en sus casas.  Es decir, volvemos a Hobbes. No es que ahora el poder lo ejerza  un rey absoluto,  un dictador, o un tirano, pero de alguna manera lo es quien es elegido para gobernar  porque los demócratas también mienten, también se corrompen, cometen injusticias…, se ven sometidos a las directrices ideológicas de su partido,  a las presiones de los poderes fácticos y a la necesidad de mantenerse en el poder sin perder de vista el interés general, que esta es otra, pues cada partido lo interpreta a su manera, de manera tal que ese interés sólo es interés partidista, pero como lo interpretan los dirigentes del partido en cuestión es «interés general», pues solo el partido  sabe interpretar mejor que ningún otro la voluntad de los ciudadanos, incluso de los que no lo han votado, por eso los de izquierdas dicen que los que votan a los partidos de derechas son tontos, y los de derechas dicen que los que votan a los partidos de izquierdas son ignorantes, y así, no es exagerado decir, como decís vosotros, “unos por otros la casa sin barrer”. 

   La realidad es que digáis lo que digáis y hagáis lo que hagáis, todo, todo, va dirigido a desprestigiar al contrario y manteneros el mayor tiempo posible en el poder, aunque ello perjudique gravemente a la nación. Esta política es la que os ha llevado a la división y al odio y a la corrupción, lo que ha propiciado la aparición de los populismos que,  pretendiendo combatir la injusticia,  cometen la estupidez de asegurar que la única forma de restablecerla es destruir el sistema que lo hace posible, no han encontrado mejor manera de restablecer los valores con los que se identifica la mayoría social que a través de la injusticia de destruirlo todo y empezar  de cero, como si  fueran hombres hechos con otro molde inmunes a la mentira, a la estupidez y a la corrupción y por tanto, paladines de la justicia. La verdad es que vuestro sistema  tiene vías de agua más que preocupantes que amenazan con hundir el barco si no las taponáis, pero si la solución que dan los populismos  es hundir el barco y construir otro nuevo, pronto tendréis el mismo problema, o peor, así  que el Señor os coja confesados. 

   A ver si lo entendéis, vuestro problema no es que no sepáis cuál es la verdad de este cuento, el cuento que os entretiene, os trae y os lleva, os ocupa y preocupa, os enfrenta y os une, es la estupidez, no busquéis la verdad en ningún partido, en ninguna ideología, en ninguna religión,  y tan estúpido es un burgués como un proletario, tal estúpido un liberal como un extremista, tan estúpido un demócrata como un populista, pues vais cada cual a lo vuestro y lo que pretendéis es poder para implantar los postulados de vuestra ideología, pero ocultáis que ninguna ideología garantiza la justicia, ni la igualdad, ni la libertad,  ni la seguridad. ¿Cómo va a garantizar todo eso una ideología si por definición es parcial, sectaria y excluyente?  Y no es suficiente que sostengáis que una ideología de izquierdas es más justa que una de derechas, pues que sea mejor o peor no soluciona ningún problema, es más, lo agrava, pues os desune aún más, de tal modo que cuando está en juego el interés general, no solo no os ponéis de acuerdo para garantizarlo, sino que os echáis la culpa unos a otros de que se haya llegado a esa situación, nadie asume su responsabilidad. Sois patéticos. Necesitáis urgentemente encontrar el concepto clave que os permita resolver el problema que os aqueja, al modo en que Platón  resolvió el de su época con el mundo de las Ideas.  Pero me temo que no lo vais a conseguir porque aquí, en la Tierra, todos tenéis razón y nadie admite no tenerla, así que tenéis un camino largo por recorrer. Tal vez si supierais lo que es la vida..., pero tampoco lo sabéis. 

   El gran logro de vuestra democracia ha sido generalizar los impuestos, arbitrar un sistema tributario que persigue distribuir mejor la riqueza y crear bienestar material al ciudadano por medio de inversiones en bienes,  servicios e infraestructuras. Y eso está bien a pesar de que se ha hecho a costa de ser cada vez más dependientes del poder,  pues ahora el Estado se ha dado por aludido y se arroga la misión de cuidar de vosotros, de encargarse de vuestra “procura existencial”, lo cual a primera vista está muy bien, pero os resta libertad, iniciativa y creatividad al depender cada vez más de él, de manera que individualmente cada vez contáis menos y el Estado cada vez está en más sitios ocupando parcelas de libertad que deberían ser vuestras,  así que de cualquier forma no podéis escapar a vuestro destino porque está marcado por la mentira. Dicho de otro modo: vuestros más altos ideales al final  los engulle la mentira.  Con vuestro estado social puede que hayáis resuelto algunas situaciones de injusticia, pero habéis creado otras y habéis alimentado el abstencionismo y el fraude. En resumen, presumís de ser libres, pero no lo sois en absoluto. 


lunes, 15 de agosto de 2016

YO MISMAMENTE (VI)





VI

   Por otra parte, la política de bloques continua, la carrera armamentística, también, la lucha por la supremacía no descansa, la carrera armamentística, idem,  y el  terrorismo de origen yihadista, incesante, presidido por el odio a todo lo que representa el modo de vida occidental a quien considera el origen de todos sus males, actitud muy vuestra esta de echar la culpa a los demás de vuestras desgracias para justificaros con tal de no reconocer  que el origen de vuestros males está en vosotros mismos.

    Habéis derribado el Muro de Berlín, pero no el de vuestras diferencias,  todos  estáis convencidos de que la razón y la verdad están de vuestra parte, y desde este convencimiento agrandáis  el gran muro insalvable que os separa,  pues la verdad no es patrimonio de nadie, así viene sucediendo desde Babilonia y así seguirá hasta que una de las partes esté segura de poder vencer a la otra sin grandes pérdidas y muerto el perro se acabó la rabia. La carrera armamentística que mantenéis no tiene otro fin que alcanzar una supremacía que permita a una parte acabar con la otra e imponer su verdad,  pues a la larga no pueden convivir dos civilizaciones que se odian a muerte  porque son totalmente incompatibles la una con la otra. Y eso la parte más débil militar y económicamente, lo sabe, y como lo sabe lleva a cabo su propia estrategia. Y lo sabéis.

     Mucho se puede  decir de ese mundo hermético y cerril que se apoya en la sharía para organizarse socialmente cuyas aberraciones escandalizan a occidente,  que se ha mostrado incapaz de avanzar y repudia a la democracia como si se tratara de una mujer adúltera. Es un mundo al que  asusta la libertad, pues la libertad es poder elegir entre las diversas opciones que ofrece la sociedad la que mejor se adapte a tu manera de pensar, y si una sociedad no da opciones a sus ciudadanos estos son esclavos del poder,  esclavos, por tanto, de la mentira, pero como creen que su mentira es la verdadera pues tan contentos de ser esclavos, tan contentos de sacrificarse en nombre de su dios, tan contentos de inmolarse con tal de llevarse por delante a los infieles occidentales, aliados del diablo, enemigos de Alah. Esta es su estrategia, pues lo que se esconde detrás de esta colosal mentira es propaganda pura y dura, se saben débiles, saben que no pueden competir a igualdad de condiciones con el mundo al que odian, saben que está en juego su propia supervivencia como civilización, por eso jamás  tolerarán la libertad de prensa, ni la libertad de opinión, ni la libertad de culto, ninguna clase de libertad,  pues sus mentiras quedarían al descubierto de manera flagrante, y como saben que es así, utilizan el arma del odio contra occidente, financian el terrorismo bajo cuerda contra él para que el odio se expanda,  subvencionan la construcción de mezquitas por el mundo, envían a los misioneros tablig por todo el orbe,  predicadores  musulmanes adoctrinados en las madrasas de Pakistán y la India para expandir el Islam, algo que están consiguiendo, sobre todo en Sudamérica, cuya actividad subvencionan los principales países árabes, y ya tienen más de diez millones de adeptos distribuidos en 200 países del mundo. Mientras tanto, sus súbditos, sin esperanza de una vida mejor, emigran al mundo odiado de occidente donde mejoran sus vidas, viven decentemente, practican su religión, las mujeres visten el velo y el burka, una señal de sumisión de la mujer al hombre,  y viven aparte, sin integrarse en vuestra cultura, a la que desprecian por degenerada, lo que os está creando no pocos problemas,  tensiones y conflictos.   Esta situación os explotará en las manos un día, pues el encontronazo es inevitable y no parece que vaya a surgir nadie que pueda resolver este espinoso asunto.

  De manera que ahora mismo estáis librando una guerra sorda por vuestra propia supervivencia, pero no sabéis cómo afrontarla sino con más violencia. Siempre ha sido así en vuestra historia, desde Babilonia a Irak,  desde Persia a Irán, desde Egipto a Palestina.  Lo que pasa es que ahora disponéis de armas nucleares y antes solo flechas, espadas y lanzas.

   Y todo este estado de cosas es así porque la base de vuestra convivencia es la mentira, y si la mentira da el poder, todos mentís. Para conseguirlo alguien inventa una gran mentira, la propaga, gana adeptos, lleva a cabo una labor de proselitismo militante para encarecer sus bondades respecto a otras mentiras existentes, prometen el paraíso a quienes la abracen, aprovechan coyunturas históricas y sociales para implantarse y expandirse  y, una vez logrado el objetivo de hacerse con el poder,  persiguen o descalifican a los que no creen en ella, así se crea una estructura de dominio que una vez establecida tiende a perpetuarse, de manera que solo mediante la fuerza se puede acabar con ella.  Es decir, que en última instancia, lo que se persigue es controlar desde el poder todos los recursos disponibles. Está claro, pues, que si el poder se alcanza con la mentira para mantenerse en él, también, y si los poderosos mienten ¿cómo no van a mentir los humildes? Con mayor razón, pues lo hacen para su propia supervivencia. Lo malo es que el egoísmo os lleva demasiado lejos y cometéis toda clase de injusticias, origen de vuestras guerras.  


domingo, 7 de agosto de 2016

YO MISMAMENTE (V)

   



    Derrumbadas las ideologías que os prometían un paraíso en la tierra resistieron otras más modestas basadas en el respeto a la ley,  que no prometían nada del otro mundo, pero tampoco imponían nada, lo cual  ha contribuido a crear un clima de mayor entendimiento y fructífera relación entre vosotros,  aunque todo sea pura apariencia, pues la trastienda de vuestra convivencia está repleta de cadáveres de todo tipo,  pero es que en vosotros no puede ser de otra manera,  no se salva nada ni nadie del veredicto del disimulo  y el fingimiento, la traición y demás  efectos de la soberbia, la envidia y la estupidez.  Sin embargo,  este status quo que sobrelleváis con resignación no solo  evita males mayores, sino que no ha sido superado por ningún otro en lo que a su funcionamiento se refiere, es decir, habéis asumido que Hobbes llevaba razón y que una manera de sujetar el lobo que albergan vuestros genes es “obligaros” a respetar las leyes a cambio de “libertad”, situación que se corresponde muy bien a la del  burro que persigue la zanahoria que su dueño ha puesto delante de sus narices para que ande, pero que nunca alcanzará porque quien controla el palo y la cuerda que sujeta la zanahoria es él, una gran idea, pues habéis entendido que un régimen que no respeta las libertades individuales no puede esperar que sus ciudadanos respeten sus leyes de buen grado. Y en eso habéis acertado, pues la ilusión es un potente motor de cambio que os ha permitido acceder a lo que llamáis  vuestro  Estado Social y Democrático de Derecho, que se estableció  en gran parte de vuestro mundo cuando en el otro aún se imponía una dictadura totalitaria, que por definición es una fábrica de zombis, pues en ellas todo está planificado para que el individuo no se moleste ni en pensar, solo en obedecer a base de adoctrinamiento ideológico, desinformación pura y dura para perpetuarse en el poder, lo que llamáis «el problema de Orwell», y si no la sigues te fuerzan o te eliminan. Es vuestra tragedia como humanos: por fuera os presentan un mundo limpio repleto de ideales cuya consecución requiere grandes esfuerzos y sacrificios, en el que se exalta el patriotismo, el valor, el honor, la libertad…, con la promesa de que al final del camino está el paraíso, pero la realidad demuestra que es todo lo contrario, que ese mundo no existe, que lo que existe es un mundo de embusteros, corruptos, traidores, mangantes, aprovechaos y asesinos. Hay un libro vuestro que refleja muy bien  la parodia de vuestro mundo titulado «Don Quijote de la Mancha», en el que el pobre caballero, influido por sus lecturas caballerescas, se imagina esa Arcadia ideal por la que merece la pena luchar,  y se echa a la calle dispuesto a acabar con la injusticia del mundo  creyéndose un héroe cuando en realidad es un simple labrador y, como era de esperar,  es el mundo el que acaba con sus ilusiones  porque el mundo es como es, no como él lo imaginaba. 

   Y sucedió lo que tenía que ocurrir, que todo se derrumbó, se vino abajo, pues la mentira no podía seguir sustentándose por más tiempo, era demasiado grande y cayó por su propio peso cuando se comprobó que a pesar del tiempo transcurrido, los recursos empleados, las vidas sacrificadas, y el dolor y el sufrimiento causados,  os encontrabais en el punto de partida todavía, y  cuando cayó  comprendisteis  desengañados que las utopías tocaban a su fin, como en Don Quijote, y que ya, en el terreno de las ideas, solo os quedaban los conceptos para responder a los problemas filosóficos de la vida,  y ahora,  las únicas ilusiones que os quedan es entender por qué estáis aquí, algo que constituye vuestra utopía más digna, pues todo lo demás es física, ciencia y tecnología, contactar con extraterrestres, viajar a otros planetas y cosas por el estilo, y a nivel personal, que os toque la lotería, pero en el terreno de las teorías y los pactos sociales se acabó lo que se daba, pues las ideologías lo que han demostrado es que son herramientas de control social para anular la conciencia libre del hombre y convertirlo en masa manipulable, Platón no da para más, y os disteis  cuenta de que no había más cera que la que ardía, ante lo cual  os sobrevino el desencanto y os abandonasteis al hedonismo,  y al consumismo,  y al exceso, y  la diversión para soportar vuestra insoportable levedad mientras que vuestros valores iban sucumbiendo a vuestra humana condición.  Una sociedad que no sabe compatibilizar bienestar y respeto es una sociedad corrompida, y la vuestra lo es, pues no os respetáis ni a vosotros mismos, no es respetable una sociedad que permite que una ínfima minoría controle la riqueza y el poder de un país mientras que la inmensa mayoría malvive en condiciones infrahumanas. Como ejemplo de lo que os digo tenéis a Brasil, que en una especie de huída hacia adelante ha organizado unos Juegos Olímpicos cuando no puede pagarle ni a sus médicos.

   Lo que viene a demostrar que  Hobbes sigue vigente, que acertó en su pronóstico, lo que pasa es que su solución es demasiado brutal, demasiado inhumana, pero acertó, solo que el poder no puede estar en manos de un solo hombre, pues inevitablemente abusaría de él de manera intolerable como han abusado todos los que han acumulado poder, de ahí que eligierais a Locke, menos racional, pero más razonable. Este es vuestro gran problema, que no sabéis gestionar el poder porque vuestro egoísmo es innato. Ahora bien,  la democracia, con ser la menos mala  de las posibles forma de gobierno lo es porque le  ha ocultado las uñas al lobo que lleváis dentro,  pero sigue en estado de guerra latente y aflora provocando conflictos internos constantes que obedecen a pugnas por el poder, el más famoso de los cuales lo sufristeis con el magnicidio de Dallas,  que acabó con la ilusión de millones de seres humanos, y más tarde con el llamado Watergate, que vino a confirmar que ni siquiera el país más poderoso de la tierra da ejemplo de honradez, lo que viene a demostrar lo mucho que la valoráis como norma de conducta y lo poco que la practicáis,  y esto por mencionaros a dos de los más señalados y conocidos escándalos de vuestra historia reciente, o guerras absurdas que han costado y siguen costando miles, millones  de vidas, como la que provocasteis en el sudeste asiático, Afganistán y  Oriente Medio, que  han originado un terrorismo atroz que a su vez originará más guerras.

   Os daré un dato de vuestra España desde la que escribo: no hay un solo pueblo en ella, por pequeño que sea, cuyo alcalde no sea corrupto. De ahí para arriba, todo lo que podáis imaginar.  Estimación que puede extenderse al resto de vuestro mundo. Es decir, vivís en un mundo corrupto porque sois  corruptos,  lo que en él prevalece es la ley de la selva. Esto siempre ha sido así y siempre lo será.


domingo, 31 de julio de 2016

YO MISMAMENTE (IV)





   Y para qué hablaros de vuestra Segunda Gran Guerra,  no tuvisteis suficiente con la primera que también provocasteis la segunda,   que en esto no hay quien os gane en toda la galaxia,  si en la Primera fueron treinta millones de muertos en la Segunda  llegasteis a los cien, cifra estimativa,  una guerra que podríais haber evitado  si en lugar del ánimo de revancha os hubiera guiado la generosidad con el vencido, pero ya que no lo hicisteis al menos podíais haber impedido que se os subiera a las barbas, pues le consentisteis tanto que cuando reparasteis en vuestro error  ya era imposible evitar el conflicto,  otra prueba más  de vuestra estupidez que os condujo a una división en bloques ideológicos irreconciliables que provocó otra guerra, la que llamasteis “guerra fría”, que no hizo sino prolongar la anterior  y que estuvo a punto de desencadenar una guerra nuclear, pues emprendisteis una insensata carrera armamentística en la que empleasteis una ingente cantidad de recursos materiales y humanos que podíais haber empleado en combatir el hambre y la injusticia en el mundo, pero sois como sois, el miedo os domina y le ponéis precio a vuestra seguridad, un precio muy alto que pagaréis caro, pues os estáis entrampando con el futuro y este os pasará factura cuando menos lo esperéis. La tensión permanente a la que os ha conducido  vuestra desmedida ambición y afán de dominio con el telón de fondo  de las ideologías os conduce al insomnio y a la zozobra permanente, mala cosa, pues el insomnio afecta al cerebro y os impedirá razonar adecuadamente. Un panorama escalofriante.

    Y es que lo vuestro es de tumbona de psicoanalista, la única cosa que tenéis capaz por sí sola de salvaros a todos de la autodestrucción, me estoy refiriendo al  amor, apenas si lo utilizáis para compadeceros del débil, del desgraciado, del niño abandonado, del animal maltratado…,  sin embargo el odio, que es algo ajeno a vosotros, que no está en vuestra naturaleza en el sentido de que no podáis prescindir de él, lo empleáis de manera sistemática como arma incluso contra vuestros propios hermanos, contra vuestros padres, contra vuestros propios hijos a nivel personal, o bien como arma política  para manteneros en el poder o para alcanzarlo,  para azuzar a otros contra vuestros rivales, o lo dirigís hacia un grupo o clase determinados por pura envidia, o sencillamente porque no os caen bien, o por venganza… Tenéis miles de ejemplos en vuestra dilatada historia que os ha llevado a guerras y a toda clase de conflictos sangrientos a causa del odio,  el más devastador es el generado entre árabes y judíos  y entre cristianos y musulmanes, pero se extiende a todos los ámbitos, odio entre pueblos, entre familias, entre razas, entre etnias, entre ideologías, entre clases sociales…,  El odio lo empleáis como arma de dominación a pesar de que os puede aplastar a todos, pero como os permite avanzar, lo empleáis para vuestras conquistas, está detrás de todos vuestros actos de una manera más o menos evidente, de manera que se puede decir que es el verdadero motor de la historia. Así que vuestro admirado Marx se equivocó, el motor de la historia no es la lucha de clases, es el odio. Está en la historia, está en la Biblia, está en  los griegos, que se odiaban entre sí,  está en los romanos, que odiaban a los etruscos porque eran más cultos y refinados que ellos, está en los nacionalismos, que necesitan generar odio contra sus contrarios para lograr sus fines,  como lo necesitan los radicalismos de cualquier signo para desacreditar y combatir a sus enemigos, y está en el yihadismo, que odia a occidente y a todo lo que representa. Es decir, que sin odio vuestro mundo sería una balsa de aceite, pero no podéis prescindir de él a pesar de que os aniquila.  Os debe asustar la paz.

    Todos tenéis el mismo origen, todos nacéis nacéis iguales, sin embargo la diferencia entre vosotros la marca la cuna o el dinero, o ambas  cosas, antes eran los estamentos, ahora son las clases. Pero todo es pura apariencia, pues en cuanto a comportamiento las clases humildes dan más ejemplo de honestidad que las poderosas, no porque sean de una pasta diferente, sino porque no pueden hacer otra cosa, no pueden defraudar a hacienda, por ejemplo,  que es lo que hacen los que pueden. Esta realidad es catastrófica, pues “los de arriba”,  que en consonancia con su posición debieran observar una conducta ejemplar para ser el paradigma de “los de abajo”, se corrompen vilmente dando un pésimo ejemplo a la sociedad en general. Esta contradicción hace mucho daño, pues  los ciudadanos pierden referentes y su moral se resiente, como se resienten los vínculos entre unos y otros, como se resienten los valores y la fe en la justicia, lo que aboca a una sociedad sin fe en sí misma esclava del  relativismo. Así que si en algún momento de la historia constituyeron un modelo a seguir, ya no lo son, en realidad nunca lo fueron, por tanto ya no son referentes de nada ni de nadie. Una auténtica desgracia, pues los ciudadanos de a pie, los que eligen a vuestros dirigentes para que os gobiernen, no tienen en quien mirarse, ni mirando hacia arriba ni mirando hacia abajo, de manera que cada vez es más grande la brecha  que existe entre vuestra clase gobernante  y los gobernados, entre las clases pudientes y las trabajadoras.   

   Tanto hablar  de lucha de clases,  a la que una parte de vuestro planeta le dio categoría de motor de la Historia, para daros cuenta al final de que es otra inmensa mentira por la que han muerto millones de seres humanos, otra prueba más de hasta qué punto ideología y razón no casan,  pues desde ella se han cometido las mayores barbaridades y si ha acabado con algo ha sido con los sueños de quienes creyeron en ella convirtiéndolos en pesadilla. No parece sino que no queréis reconocer que sois contradictorios, que no os mueve una sola cosa, que os dejáis llevar por las emociones más que por la razón, y que hay cosas como la libertad y la justicia y la igualdad por las que siempre lucharéis a pesar de que son solo conceptos, pero como meta a conseguir son inalcanzables, de lo cual se aprovechan quienes aspiran a alcanzar el poder para imponer su credo, pero en realidad su objetivo es dominar,   controlar la economía para favorecer a los suyos, objetivo que está detrás de todas vuestras luchas.  Pero siendo esto cierto, también lo es que,  solventada la cuestión económica, os mueven  cosas más espirituales,  como el afán de conocimiento y el arte por ejemplo,  sin los cuales el hombre aún estaría  en las cavernas. También os conmueven  cosas como la religión, que nada tienen que ver con la lucha de clases, sino con la de las creencias, sin embargo   son también motores de cambio, pues ayudan al hombre a ser feliz, y si algo busca el hombre en esta vida es ser feliz, pero la lucha de clases no conduce a la felicidad, sino a la dialéctica permanente que si conduce a algo es a la frustración. Cientos de millones de muertos en aras de una utopía y sufrimientos sin fin para alumbrar una sociedad sin clases y la realidad ha demostrado que el presupuesto era falso porque considera al hombre simple materia. Y no pasa nada, sus partidarios, pese a la terrible experiencia, siguen creyendo que es posible construir una sociedad sin clases sobre los mismos supuestos, siguen creyendo que el motor de la historia es la lucha de clases, y dan por bueno tanta muerte, tanto sufrimiento, al fin y al cabo, dicen,  la Iglesia, que predica el amor, también tiene muchos muertos a sus espaldas y sigue ahí, defendiendo una creencia falsa.  Os falta imaginación, cuando alguien os recuerda los muertos que tenéis en el armario de la historia y sobre vuestras conciencias respondéis “y tú más”. Sois como niños.




domingo, 24 de julio de 2016

YO MISMAMENTE (III)

   




   Comprenderéis mi estupor cuando tuve plena consciencia de lo que supone actuar así, postergando lo cercano, lo que de verdad importa, la familia y los amigos,  por una causa incierta, que revela una falta de amor tremenda, pues habiendo amor nadie se abandona a sí mismo ni a los suyos. Y vosotros lo hacéis, sois volubles, inconstantes e infantiles, menospreciáis lo que tenéis por humo, y es que habéis asumido de tal modo la mentira como algo inevitable que no sólo la habéis convertido en un arma imprescindible en vuestras vidas, sino que la empleáis para justificar lo injustificable y desacreditar a la verdad, aun a sabiendas del daño que con ello os causáis,  pues el daño que se causa antes o después se acaba pagando, lo sabéis, sin embargo lo causáis, así de estúpidos sois. Es como si dijerais «después de nosotros, el Diluvio». Una insensatez que os pasará factura, a nivel personal y colectivo.

   Vuestra historia es patética. Para defender a los más débiles de los abusos de los más fuertes y paliar en parte la injusticia que ello supone  establecisteis la democracia, el imperio de la ley, pues os disteis cuenta de que entregar el poder a un solo hombre no compensa el sacrificio de renunciar a vuestros derechos a cambio de seguridad, pues el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente, algo que siempre se cumple porque la mentira os hace débiles y sucumbís a la tentación de ser lo que soñáis ser sin daros cuenta de que conseguís justo lo contrario, pues si acaso conseguís ser lo que alguna vez soñasteis lo hacéis  a costa de otros, a costa de llenar de cadáveres vuestro curriculum.

   Llegados a este punto comprendisteis que el poder necesita ser controlado, pues propendéis al abuso al que os conduce vuestro egoísmo y vuestra desmedida ambición, por tanto,  el poderoso siempre tiende a identificar su propio bien con el bien general, de manera que sobre tal premisa abusa de su poder,  hecho que por sí mismo es contrario a cualquier pacto, pues en un régimen de poder absoluto nadie puede estar seguro, pues a la falta de libertad y de seguridad se unen la ausencia de derechos, ni siquiera a reclamar comida. Y así no se puede vivir. Pues así habéis vivido siglos bajo la falsa creencia de que vuestro poder era de origen ¡divino!,  lo cual justificaba todos vuestros abusos, pues si el poder lo otorga Dios las leyes que provienen del poder han de ser necesariamente justas, una mentira monstruosa que habéis creído a pies juntillas  que ha costado millones de vidas y condenado a millones de seres a una vida miserable. Y no caíais en la cuenta de que no se puede vivir sin seguridad y sin libertad y sin derechos, que vuestra manera de ejercer el poder era profundamente injusta, contraria por tanto a la misma esencia del Ser del que creíais recibirlo, y no lo visteis a pesar de que hay que estar ciegos para no verlo. Y lo estabais, tan ciegos estabais que no previsteis que antes o después, lo que no quisisteis dar de buen grado os lo quitarían por la fuerza, y como no lo visteis le abristeis la puerta a la revolución, os negasteis a abriros a la realidad de que una sociedad no puede construirse sobre la base de la injusticia, pues injusticia era que una clase social lo tuviera todo y la otra nada, y todo vuestro poder de origen divino se derrumbó como un castillo de naipes,  con lo cual pusisteis de manifestó una vez más vuestra estupidez y establecisteis ya para siempre una ecuación irrefutable: que el poder absoluto solo deja de serlo si se le derriba violentamente, que es como decir que la estupidez solo se combate con más estupidez, o lo que es lo mismo, que la única manera que habéis encontrado de acabar con las consecuencias de vuestra  estupidez  es con más estupidez, y así establecisteis  otro precedente de lo más peligroso, pues las revoluciones no solo devoran a sus mejores hijos y dejan tras de sí un reguero de muerte y odio, sino que al final acaban en nada o se convierten en lo contrario de lo que perseguían, solo cambian las formas,  constatándose con ello que poneros de acuerdo para gobernaros es tarea imposible. 

   Y así seguís,  ya bajo  la bandera de la libertad, la igualdad y la fraternidad, pero  la injusticia sigue ahí, más oculta, pero sigue, podéis declarar  que todos los hombres son iguales, pero eso, aparte de ser otra mentira, no acaba con ella, declaración que, por cierto, dejó fuera a las mujeres, otra muestra más de vuestra estulticia. Sí,  supisteis vender muy bien la idea de que solo puede haber justicia si hay igualdad mientras los abusos del poder continuaban. Es decir, habéis llegado a depender de tal modo de la mentira que no sólo mentís de la forma más descarada, sino que ¡os creéis vuestras propias mentiras! Es vuestra forma de resistir, no habéis encontrado otra. Bueno, sí, la religión, otra de vuestras mentiras para sobrellevar vuestra inconsistencia como humanos.  

   Lo de las religiones es como para echarse a llorar, que es lo que, en coherencia con todo el mal  que han provocado, os correspondería hacer. Sin embargo lo tenéis asumido porque sabéis que si no hubieran sido las religiones lo hubieran provocado otras creencias, por ejemplo las ideologías. Cuesta creer que vuestras tres principales religiones monoteístas, que en esencia vienen a coincidir en lo principal, el amor, hayan provocado tantos millones de muertos y tanto sufrimiento. Cuesta creer que una de ellas, el Islam, emprendiera una «guerra santa» contra los infieles para cumplir la voluntad de su dios sembrando la destrucción y la muerte por doquier, y en ello siguen a pesar de todo lo que ha llovido. No le anda a la zaga el Cristianismo, que organizó cuatro cruzadas para conquistar lo que ellos llaman  los Santos Lugares porque su dios, por medio del Papa y atendiendo a su propio interés, demandó   que estuvieran en manos cristianas, no sarracenas, contribuyendo con ello a fomentar un odio atroz entre los creyentes de una y otra religión que se extendió por todo Oriente y Occidente.

   Y qué decir del judaísmo, que entregó a Roma para que lo ejecutara al único hombre justo que dio la cara por la verdad y predicó el amor entre los hombres, pero no le perdonaron que les sacara los colores por su hipocresía, por predicar una cosa y practicar la contraria, pues ellos se consideran el pueblo elegido y nadie está por encima de ellos, soberbia que les impidió universalizarse e imaginar las consecuencias de aquella infame crucifixión que tanto sufrimiento ha causado a la humanidad y sigue causando.  Otra torpeza que ellos han pagado muy caro, y siguen pagando, pero también lo está pagando el mundo, lo que demuestra hasta qué punto el despropósito de unos acaba afectando a todos.  

   Y no aprendisteis nada, pues en lugar de exportar  vuestra revolución y vuestros valores al resto del mundo para acabar con la injusticia hicisteis todo lo contrario, pues movidos por vuestra codicia os lanzasteis a colonizar  tierras, a explotarlas, a esquilmarlas, como siempre sin medir las consecuencias de vuestra insensatez, pues hicisteis un daño irreparable que aún estáis pagando y se lo hicisteis  pagar  al mundo entero, pues ni siquiera os supisteis poner de acuerdo en cómo  repartiros el pastel, lo cual os abocó a una Guerra calamitosa, vuestra Primera Gran Guerra,  que causó un sufrimiento incalculable y  se llevó por delante a diez millones de soldados y a veinte millones de civiles. Varias generaciones desaparecidas de la faz de la tierra debido a vuestra estupidez y a vuestras mentiras.  Como vosotros mismos decís ante una barbaridad,  ¡¡manda huevos!!