martes, 20 de marzo de 2018

CLARO Y MERIDIANO




  




   La pregunta que hoy me hago, a la vista de los acontecimientos que vienen marcando nuestro día a día, que ponen a prueba nuestra conciencia y desafían nuestra capacidad de raciocinio, que unas veces nos desconciertan, otras  nos horrorizan y las más  nos angustian, inquietan y afectan en definitiva a nuestras vidas, es la siguiente: «¿Podemos presumir de tener  algo meridianamente claro en esta vida?››

   Porque digo yo, tal vez de manera ingenua, que si tuviéramos las cosas claras esas cosas que pasan que ponen a prueba nuestro equilibrio mental no pasarían. ¿O pasarían igualmente? Ni siquiera esto lo tenemos claro, aunque la lógica nos dice que «esas cosas que pasan›› que alteran nuestras vidas y desafían nuestra fortaleza de ánimo no pasarían si lo tuviéramos todo claro.  ¿Lo sucedido estos días en el barrio de Lavapiés ha sucedido porque tenemos las cosas claras o por todo lo contrario? Para mí  es de una lógica aplastante deducir que si lo tuviéramos todo claro  nada de lo que ocurre que atenta contra la vida ocurriría. Lo que ya no tengo tan claro es si sería  bueno.  ¿Cómo sería el mundo si tuviéramos las cosas claras? ¿Existirían las religiones? ¿Habría tenido lugar la I Guerra Mundial? ¿Habría nacido la Unión Soviética? ¿Habría subido Hitler al poder? ¿Sería Donald Trump presidente de EEUU? ¿Habría surgido Podemos?¿Habría llegado el independentismo catalán a desafiar al Estado? Causa desazón saber que la única cosa clara que tenemos los humanos es que tenemos que morir. Es decir,  que tener  las cosas claras está relacionado con la muerte. Así que si escuchamos a alguien decir “yo lo tengo todo claro” lo mejor es salir corriendo porque puede llevar una bomba escondida en su bolsillo.   Eso de “las cosas claras y el chocolate espeso”  lo dijo alguien al que le gustaba el chocolate bien hecho, pero no tenía las cosas claras. Nadie las tiene ni puede tenerlas. 

  Saber esto, saber que los humanos no tenemos nada claro, debiera volvernos más humildes ¿no? Pues sucede todo lo contrario. Somos soberbios y mendaces. ¿Habéis observado la actitud arrogante de Trump y Putin y de ese enano de Kim Yong Un? ¿O de Maduro? ¿Vosotros creéis que  tienen las cosas claras?  Su propia actitud los delata, se aferran  a la  idea  del patriotismo como soporte de su impostura y a los somníferos para poder dormir y dar la talla.  En política la impostura es un arma de seducción.  Luego podemos afirmar también que lo que tenemos claro es que no tenemos nada claro, lo que decía Sócrates cuando afirmaba aquello de “solo sé que no sé nada”, excepto que la muerte nos acecha. Como veis no falla, siempre que nos preguntamos si tenemos algo claro pensamos en la muerte,  la misma que  provocan y abrazan   esos zombis humanos que dicen tener las cosas tan claras que van por el mundo  sembrando muerte  para alcanzar el paraíso. No puede ser de otra manera, una vez que tienes las cosas claras ¿qué haces aquí? La vida exige una búsqueda constante de la verdad, una vez que te sientes poseedor de ella la vida te sobra.  Las palabras de Santa Teresa cuando dijo aquello tan hermoso y conmovedor:  “…tan alta dicha espero que muero porque no muero”, obedecen a ese sentimiento.

   Tras lo dicho, creo que se puede afirmar que la vida desmiente de tajo todas las ideologías que nos dicen que las cosas son como sus postulantes dicen que son, las que pretenden planificar tu vida, esas que no admiten oposición y te encierran en una cárcel social, o religiosa, o cultural, o identitaria, o sexual…, las que menosprecian la vida en una palabra, pues  la vida es, sobre todo, libertad, libertad de elegir y tomar tus propias decisiones,  equivocarte porque eres humano, y volver a empezar, y hacer de tu capa un sayo,  porque si dejamos que sean otros los que decidan por ti  estamos muertos,  que es lo que  interesa a esas ideologías que lo tienen todo claro. Como veis,  la  muerte siempre aparece cuando alguien pretende hacerte creer que tiene las cosas claras, hasta el punto de que no dudan  en decirte que si no piensas como ellos eres gilipollas. O algo peor.

   Estos días atrás ha saltado la noticia de la muerte de Stephen Hawking,  ese genio de la naturaleza humana que ha desentrañado misterios insondables del universo y ha escrito libros científicos  que han sido bests sellers mundiales. Pues bien, entre las muchas frases que se le atribuyen aparece esta pregunta fundamental a la que él trató de dar respuesta: «Pregúntese qué es lo que hace que exista el Universo››, que alguna doctrina se ha atrevido a decir que existe por sí mismo. Si tenemos en cuenta que también dijo: «Debe de ser aburrido ser Dios y no tener nada que descubrir››, el desafío a nuestro intelecto es descomunal, pues nos está retando a que descubramos por qué existe el Universo prescindiendo de la idea  de Dios, ya que  Dios no puede aburrirse si convenimos en que es la Verdad y la Vida, algo que no tenemos en absoluto claro, de manera que si no sabemos esto no podemos tener nada claro. Quede claro, pues, que lo único que tenemos claro es que no tenemos nada claro, excepto que el chocolate debe de estar en su punto óptimo de espesor para estar bueno. Bueno, y alguna cosilla más que nos ha enseñado la ciencia, que se topó con el principio de incertidumbre y acabó con el determinismo.

   Ahora bien, dentro de mi incertidumbre, si algo tengo claro, es que esos que juegan a ser dioses y presumen de tener  las ideas claras, tan claras que se aburren y aburren a las piedras, tienen tan claro que no tenemos nada claro que  saben muy bien como captar a incautos que secunden sus oscuros propósitos para su mayor gloria. Estos sí  son un peligro para la humanidad en general y para el hombre en particular, pues lo mismo te convierten en un terrorista que en un zombi de alguna secta destructiva. Alguna cosa, pues, sí que debemos tener claro para no andar por la vida a tientas y a ciegas y te engañe algún iluminado de esos que tiene las cosas claras de cómo lavarte el cerebro.

   ¿Dijo algo Stephen Hawking sobre la vida? Dijo esta extraordinaria frase: «La vida sería trágica si no fuera graciosa››. Que lo dijera él, al que la vida le gastó la pesada broma de endosarle la enfermedad del ELA, es toda una lección de sabiduría. ¿Qué quiso decir? Que si no nos tomamos la vida con un poco de humor y no encontramos en ella razones para reírnos de ella  no encontraremos  nada digno de ser vivido, pues todo nos parecerá trágico.  Esto nos lo enseñó como nadie Gila. O Tip y Coll. O Chiquito de la Calzada. Y  Faemino y Cansado y tantos otros.  Al menos tengamos esto claro para que la felicidad no sea una quimera.

   Para concluir y no alagar más esta reflexión: tengo claro que si alguien me dice “yo tengo las cosas muy claras”, salgo corriendo como he dicho. Bueno, antes le preguntaría a qué cosas se refiere, por si se tratara de un extraterrestre.

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